SYMBALOO

miércoles, 31 de diciembre de 2014

martes, 30 de diciembre de 2014

Nazaret y Cafarnaum

NAZARET

Hace unos dos mil años Nazaret era una aldea desconocida para casi todos los habitantes de la tierra. Era un puñado de pobres ca­sas clavadas en unos promontorios de roca en la Baja Galilea. Ni siquiera en su región tenía una gran impor­tancia. A algo más de dos horas de camino a pie se podía llegar a la ciudad de Séforis, donde se concentraba la mayor parte de la activi­dad comercial de la zona. Se trataba de una ciudad próspera, con ricas construcciones y un cierto nivel cultural. Sus habitantes hablaban griego y tenían buenas relaciones con el mundo intelectual greco-latino.

En cambio, en Nazaret vivían unas pocas familias judías, que hablaban en arameo. La mayor parte de sus habitantes se de­dicaban a la agricultura y la ganadería, pero no faltaba algunos ar­tesanos y obreros que se desplazaran a diario a trabajar en las construcciones de la vecina Séforis.
Las excavacio­nes arqueológi­cas han sacado a la luz parte del antiguo Nazaret. En las casas se aprovechaban las numerosas cuevas que presenta el terreno para acondicionar en ellas sin realizar muchas modifi­caciones alguna bodega, silo o cisterna. El suelo se aplanaba un poco delante de la cueva, y ese recinto se cerraba con unas pare­des elementales. Posiblemente las familias utilizarían el suelo de esa habitación para dormir (Lc 11,5-9.

CAFARNAUM
Junto al lago de Genesaret se encontraba Cafarnaum. No era una gran ciudad, pero sí una de las poblaciones ju­días más importantes de la región, ya que estaba en una zona fronteriza, junto al camino que unía Galilea con la tetrarquía gobernada por Filipo, por lo que había en ella servicio de aduanas y una guarnición militar. Tenía una buena sinagoga, de la que todavía se conservan sus funda­mentos de piedra basáltica. En un terre­no llano, a la orilla del lago, se aglomeraban las casas y habitaciones alrededor de patios y calles angostas. Aquí no hay un terreno rocoso como en Nazaret, por lo que la técnica de construcción era distinta, así como el tipo de casas. Sus casas estaban construidas con paredes formadas de grandes piedras basálticas de forma parecida a la de un disco, y los huecos entre unas y otras se tapaban con cantos y barro, pero sin argamasa. Había muy pocas piedras talladas, que se utilizaban para los dinteles y las jambas de las puertas y ventanas. Las casas estaban cubiertas por travesaños de ramas de árboles reforzados con ca­pas de tie­rra, de juncos y de paja.
Todavía se conservan las paredes de una habitación que una antigua tradi­ción, avalada por las recientes exca­vaciones arqueológicas, identi­fica con la casa de San Pedro. Tiene unas dimensiones de siete metros de longitud por seis me­tros y medio de anchura, y en ella hay signos de veneración a partir del siglo primero, que testimonian el respeto con que ha sido cuidada por los cris­tianos casi desde sus orígenes. Junto a su puerta hay una plazuela que muchas veces resultaría pequeña para contener a la gente que acudía para ver y escuchar a Jesús (cfr. Mc 2,1-5).

Mapa de Palestina en tiempos de Jesús

Si te interesa saber sobre el país de Jesús, fijate en este mapa e investiga sobre los lugares donde desarrollo parte de su vida





lunes, 29 de diciembre de 2014

Mateo

SAN MATEO




Se llamaba Leví y era hijo de Alfeo. Su oficio era el de recaudador de impuestos, un cargo muy odiado por los judíos porque esos impuestos se recaudaban para una nación extranjera. Ejercía su oficio en Cafarnaúm, a orillas del lago de Genesaret.
Un día, estando él ejerciendo su oficio, se encontró con Jesús que le invitó a seguirlo. Mateo aceptó sin más la invitación de Jesús y renunciando a su empleo lo dejó todo y se fue con él, convirtiéndose en su discípulo y apóstol. Desde entonces Mateo estuvo siempre al lado de Jesús. Presenció sus milagro, escuchó sus sabios sermones y colaboró predicando y catequizando por los pueblos y organizando las multitudes que los seguían ansiosas de oír al gran profeta de Nazaret.
Recibió el Espíritu Santo y fue enviado a predicar a Judea, donde realizó muchos milagros. También evangelizó Etiopía, donde murió martirizado.
Es el autor del Evangelio de San Mateo donde recoge las memorias de la vida de Jesús.

SAN FELIPE




San Felipe era originario de Betsaida de Galilea. San Juan habla de él varias veces en el Evangelio. Narra que el Señor Jesús llamó a Felipe al día siguiente de las vocaciones de S. Pedro y S. Andrés. el libro de los Hechos de los Apóstoles dice, en su capítulo octavo, que cuando comenzó la persecución de los apóstoles Felipe se dirigió a la principal ciudad de Samaría a hablar de Cristo y que allí sanó muchos enfermos. Luego, por inspiración del Espíritu se dirigió a Gaza donde convirtió a un etíope y después de eso se fue a Azoto, pasando de pueblo en pueblo anunciando el Reino hasta que llegó a Cesarea.

Escritores de la Iglesia primitiva y Eusebio, historiador de la Iglesia, afirman que San Felipe predicó el Evangelio en Frigia y murió mártir, crucifiado en Hierápolis.

domingo, 28 de diciembre de 2014

SAN ROQUE

Fiesta: 16 de Agosto






















San Roque nació en Montpellier, Francia, en el siglo XIV, de una familia sumamente rica. Muertos sus padres, él vendió todas sus posesiones, repartió el dinero entre los pobres y se fue como un pobre peregrino hacia Roma a visitar santuarios.
En ese tiempo estalló la peste de tifus y la gente se moría por montones por todas partes. Roque se dedicó entonces a atender a los más abandonados. A muchos logró conseguirles la curación con sólo hacerles la señal de la Santa Cruz sobre su frente. A muchísimos ayudó a bien morir, y él mismo les hacía la sepultura, porque nadie se atrevía a acercárseles por temor al contagio. Con todos practicaba la más exquisita caridad. Así llegó hasta Roma, y en esa ciudad se dedicó a atender a los más peligrosos de los apestados.
Un día mientras atendía a un enfermo grave, se sintió también él contagiado de la enfermedad. Su cuerpo se llenó de manchas negras y de úlceras. Para no ser molesto a nadie, se retiró a un bosque solitario. Entonces un perro de una casa importante de la ciudad empezó a tomar cada día un pan de la mesa de su amo e irse al bosque a llevárselo a Roque. Después de varios días de repetirse el hecho, al dueño le entró curiosidad, y siguió los pasos del perro, hasta que encontró al pobre enfermo en el bosque. Se llevó a Roque a su casa y lo curó de sus llagas y enfermedades.
Apenas se sintió curado Roque volvió a  Montpellier, pero al llegar a la ciudad, que estaba en guerra, los militares lo confundieron con un espía y lo encarcelaron. Y así estuvo 5 años en la prisión, consolando a los demás prisioneros y ofreciendo sus penas y humillaciones por la salvación de las almas. Murió el 15 de agosto de 1378.

SANTA TERESA DE JESÚS DE ÁVILA

Fiesta: 15 de octubre                                                                                             




















Teresa de Cepeda y Ahumada nació en Ávila en 1515. Ingresó en el Carmelo de la Encarnación en 1554. Leyendo las Confesiones de san Agustín, se dio cuenta de que había perdido el tiempo en cosas vanas, entre crisis espirituales y misteriosas enfermedades. Entonces, una visión de Jesús sufriente la marcó profundamente. No sólo decidió cambiar su vida, sino que inició un período espiritual de visiones e iluminaciones. Esos fenómenos la turbaron profundamente en un principio, hasta que un providencial encuentro con san Francisco de Borja y con san Pedro de Alcántara le confirmó el origen divino de los fenómenos. Desde entonces Teresa cambió totalmente. Comenzó a concebir la idea de una reforma en el Carmelo capaz de recuperar la primitiva regla de la Orden.  Así, guiada por Dios y con la ayuda de san Juan de la Cruz (quien a su vez reformó la rama masculina de su Orden). Fundó el monasterio carmelita de San José, fuera de las murallas de Ávila, primer convento del Carmelo reformado por ella. La fama de ese nuevo convento hizo que en 1562 acogiera a sus primeras novicias, y con el tiempo fue rápidamente suscitando admiración y rechazo. Comenzó entonces un período de gran fecundidad apostólica para la santa, que la llevó a fundar numerosos monasterios. A partir de 1571, las visiones se intensificaron y Teresa vivió hasta los últimos años en un coloquio ininterrumpido con el Salvador. Fue una gran mística, y plasmó en sus escritos sus experiencias, escribió “El camino de la perfección”, “Pensamientos sobre el amor de Dios”, “El castillo interior”, y además, la historia de su vida. Murió en Alba de Tormes en la noche del 14 de octubre de 1582, y en 1622 fue proclamada santa. El 27 de septiembre de 1970 Pablo VI la proclamó doctora de la Iglesia.










SANTA ELENA

Fiesta: 18 agosto


Elena nació en una familia pagana en Nicomedia (la actual Turquía) en el siglo III. Allí pudo, en su juventud, contemplar los efectos de las crueles persecuciones a los cristianos mandadas desde Roma, algo que le causaba mucha tristeza y no podía comprender.

A los 23 años contrajo matrimonio con Constancio, general del imperio romano. En el año 274 nació su hijo Constantino. Por motivos políticos Constancio dejó a Elena, se casó con la hija del emperador y se llevó con él a su hijo Constantino.
Elena volvió a su casa paterna, y comenzó un largo y triste período del exilio que se extendió a más de diez años. En ese periodo fue que Elena se convirtió y comenzó a ser cristiana.

Ante la muerte de Constancio, sus soldados se apresuraron a proclamar nuevo Augusto a Constantino, hijo de Elena. Luego, designaron a Constantino como César. Constantino desde su trono llamó a su madre Elena, a quien rindió todos los honores elevándola a la dignidad de Augusta Emperatriz.
Para coronar su nombramiento de César, Constantino debía ganar una importante batalla. Se dice que mientras planeaban la batalla se divisó en el firmamento una cruz luminosa con la siguiente inscripción: “Con este signo vencerás”. Inmediatamente Constantino mandó a grabar esta imagen de la cruz en su bandera, escudos y estandartes. Y efectivamente, triunfó consagrándose como César en Roma.

Elena, aún siendo emperatriz, siempre dio ejemplos de humildad y caridad. Después de aquella importante batalla, Elena logró que su hijo firmara el “Edicto de Milán” que prohibía la persecución de los cristianos, y ponía así fin a la época más sangrienta de la cristiandad.

En los últimos años de su vida organizó un viaje a Tierra Santa para comenzar su afanosa búsqueda de la Santa Cruz. Las excavaciones resultaron con éxito, encontró las tres cruces de la crucifixión, y la de Jesús la partió en tres. Una se trasladó a Constantinopla, otra quedó en Jerusalén y la tercera llegó a Roma donde se conserva y venera en la iglesia llamada “Santa Cruz de Jerusalén”.
Elena murió en Constantinopla el 18 de agosto  del año 328. Su hijo Constantino dispuso trasladar sus restos con gran solemnidad a Roma y parte de ellos se conservan hoy en la Iglesia Ara Coeli, dedicada a santa Elena.

sábado, 27 de diciembre de 2014

SAN LUIS GONZAGA

Fiesta: 21 de junio

Nació el 9 de marzo de 1568 en Italia. Era hijo del marqués de Castiglione delle Stiviere y hermano del duque de Mantua.
Un viaje a España le sirvió para dedicarse al estudio de la filosofía en la universidad de Alcalá de Henares y a la lectura de libros devotos, como el Compendio de la doctrina espiritual de Fray Luis de Granada. A los doce años, después de haber recibido la primera Comunión de manos de San Carlos Borromeo, resolvió entrar en la Compañía de Jesús. Pero necesitó otros dos años para vencer la oposición del padre que deseaba que fuera jefe militar.
Renunció al título y a la herencia paterna, y a los catorce años entró al noviciado romano de la Compañía de Jesús, bajo la dirección de San Roberto Belarmino. Olvidó totalmente su origen noble y escogió para si los encargos más humildes, dedicándose al servicio de los enfermos, sobre todo durante la epidemia de peste que afligió a Roma en 1590. Quedó contagiado probablemente por un acto de piedad: había encontrado en la calle a un enfermo y, sin pensarlo dos veces, se lo echó a la espalda y lo llevó al hospital en donde prestaba sus servicios.
Murió a los 23 años en Roma, en el día que él había anunciado: el 21 de junio de 1591.

SAN FELIPE, APÓSTOL

Fiesta: 3 de mayo

San Felipe era originario de Betsaida de Galilea. San Juan habla de él varias veces en el Evangelio. Narra que el Señor Jesús llamó a Felipe al día siguiente de las vocaciones de San Pedro y San Andrés. El libro de los Hechos de los Apóstoles dice, en su capítulo octavo, que cuando comenzó la persecución de los apóstoles Felipe se dirigió a la principal ciudad de Samaría a hablar de Cristo, y que allí sanó muchos enfermos. Luego, por inspiración del Espíritu se dirigió a Gaza, donde convirtió a un Etíope, y después de eso se fue a Azoto, pasando de pueblo en pueblo anunciando el Reino, hasta que llegó a Cesarea.
Escritores de la Iglesia primitiva y Eusebio, historiador de la Iglesia, afirman que San Felipe predicó el Evangelio en Frigia y murió mártir, crucificado, en Hierápolis

SANTA MARTA

Fiesta: 29 de julio



Marta era la hermana de María y de Lázaro, todos amigos de Jesús, y vivía con ellos en Betania, pequeña población distante unos cuatro kilómetros de Jerusalén, en las cercanías del Monte de los Olivos. Jesús Nuestro Señor vivía en Galilea pero cuando visitaba Jerusalén acostumbraba hospedarse en la casa de estos tres discípulos en Betania. Marta se esforzó en servirle lo mejor que pudo y, más tarde, con sus oraciones impetró la resurrección de su hermano. San Juan nos dice que "Jesús amaba a Marta y a su hermana María y Lázaro" (Jn 11, 5).
Lucas 10, 38-40 narra el episodio en que Jesús se hospeda en casa de Marta, María y Lázaro, donde María es elogiada por el Señor por su actitud de escucha, mientras que a Marta se le hace ver que se preocupa demasiado por el servicio.
San Juan en el capítulo 11, al narrar la resurrección de Lázaro, nos muestra la firme fe de Marta en el poder de Jesús como Salvador.
La leyenda de la Provenza cuenta que Marta fue con su hermana a Francia y evangelizó Tarascón, donde según cuenta la leyenda, santa Marta derrotó a un dragón que amenazaba a la ciudad. Ahí se dice que se encontraron, en 1187, sus reliquias, que todavía se veneran en su santuario.

Chicken or The Egg



2. Chicken or The Egg: Esta propuesta, con tintes románticos y un toque de humor, cuenta la historia de un cerdito al que le apasiona comer huevos. Pero un día se enamora de una gallina y tendrá que elegir, ¿el huevo o la gallina?

viernes, 26 de diciembre de 2014

JESUSEN MARRAZKIAK























MANTRA

MODALIDAD Mantra              

MÚSICA  Pavana

GUIÓN

LOS MANTRAS, UN CAMINO HACIA EL INTERIOR
Las religiones orientales, como el hinduismo y el budismo, utilizan numerosas técnicas que ayudan a las personas a entrar dentro de ellas mismas. Una de estas técnicas son los MANTRA.
La palabra Mantra significa en sánscrito “liberación de la mente”. El mantra es, pues, un instrumento para liberar la mente del movimiento constante de pensamientos que la confunden. Un mantra consiste en una sílaba, una palabra, una frase o un texto largo que, al ser recitado y repetido varias veces, va llevando a la persona a un estado de profunda concentración.
Por ejemplo, en el budismo tibetano, el mantra “om mani padme hum” se utiliza para pedir ser más bueno y compasivo. O sencillamente su palabra sagrada: “OHM”.  ¿Quieres probar?
Vamos a experimentar cómo también nosotros podemos servirnos del método de los mantras para entrar dentro de nosotros, en nuestro templo interior, y, desde aquí, encontrarnos con nosotros, con la calma y dirigirnos a Jesús con la frase “Señor, Tú eres mi refugio” u otra palabra o frase, que tu quieras: “gracias”, “ohm”,…
(postura básica) -Siéntate cómodamente en el pupitre y apoya bien la espalda en el respaldo de la silla… Apoya las manos sobre tus rodillas y relaja poco a poco tus músculos. Cierra los ojos y mantén erguida la cabeza.
- Nota, como has hecho en otros momentos, que tu respiración se va haciendo más acompasada. Concéntrate en el aire que entra y sale por tu nariz. Descubre cómo ese aire es la vida que va alimentando tu cuerpo cada vez.
- Ahora, sin abrir los ojos, vas a repetir con voz muy tenue la frase “Señor, Tú eres mi refugio”. (o la palabra o frase que tú elijas). La repito muy despacio, varias veces. Me concentro en esta frase. Imagina que en una fuerte tormenta, corres a guarecerte en un refugio caliente y acogedor. ¡Qué bien se está aquí!
- Continúa repitiendo esta misma frase; pero ahora lo vas a hacer sin pronunciar ningún sonido. Acompásala a tu respiración. Cuando inspires repites en tu interior: “Señor”; cuando inspires continúas “Tú eres mi refugio”. Hazlo muy despacio y repítelo unos minutos. Si te distraes vuelve a visualizar con calma este refugio en medio de la tormenta.

ABRAHAM

HISTORIA DE ABRAHAM







jueves, 25 de diciembre de 2014

miércoles, 24 de diciembre de 2014